Hace tres años la Federación Médica Colombiana y el Capítulo Centro de la Asociación Colombiana de Epidemiología (ASOCEPI) creamos el Club de Revistas de Epidemiología y Salud Pública; desde entonces nos reunimos ininterrumpidamente el último jueves de cada mes para revisar y analizar el estado del arte en salud pública y epidemiología en el mundo y en nuestro país; luego adhirieron la Secretaría de Salud de Bogotá, el Instituto Nacional de Salud (INS), la Sociedad Colombiana de Toxicología y la Academia de Salud Pública y Seguridad Social; somos “Alianza con visión Salud”.

En la última reunión se trató el tema de la rabia y constatamos que la situación de la ciudad de Santa Marta en cuanto a esta mortal enfermedad es escalofriante pues, desde finales del mes de noviembre hasta el momento, han ocurrido cuatro muertes de personas debida a rabia transmitida por mordedura de perro.

La situación es alarmante por varias razones:

  1. Como se dijo antes, la rabia es una enfermedad 100% mortal pero 100% prevenible mediante vacunación masiva de la población canina y de las personas en riesgo.
  2. Cuando ocurrió la primera muerte en el mes de noviembre pasado, los funcionarios del INS alertaron a las autoridades de Santa Marta para que tomaran drásticas medidas preventivas y de control.
  3. Sin embargo, ocurrieron tres muertes mas, lo cual hace pensar que no se tomaron tales medidas.
  4. Ante esta situación, sucedida entre diciembre del 2006 y enero del 2007, el INS indicó a las autoridades de Santa Marta y el Departamento del Magdalena que se declarara la emergencia sanitaria, pero no se ha hecho hasta el momento (25 de enero de 2007), tal vez porque pensaron que la medida ahuyentaría el turismo, pero una campaña bien diseñada y manejada correctamente hubiese servido y mostraría responsabilidad de parte de las autoridades sanitarias.
  5. Lo grave es que el período de incubación de la rabia es largo y no todas las personas informan cuando sufren mordedura de perro ni acuden a los centros de atención médica para ser tratadas correctamente. Por esta razón, si un viajero del interior del país ha sido mordido por un perro infectado, procede de tan equívoca forma y vuelve a su lugar de residencia, puede iniciar los síntomas varias semanas o meses después de haber sufrido el ataque canino, el cual podría no recordar o relacionar cuando aparezcan los síntomas de la rabia.

Existen dos formas de rabia: la llamada rabia furiosa, en la que el virus es introducido al organismo de la persona por mordedura de perro infectado con el virus. Produce un cuadro caracterizado por trastornos neurosiquiátricos con alteración del comportamiento, marcada agresividad, coma y muerte. Es un estado de locura furiosa, por llamarlo de manera descriptiva. La otra variedad es la rabia parética, producida por mordedura de murciélagos vampiros o hematófagos. Esta produce un cuadro en el que predomina la pérdida de la potencia muscular de las extremidades con compromiso de la visión, el habla y la conciencia, posteriormente hay coma y muerte.

La existencia de rabia canina en Colombia es inaceptable puesto que se previene con campañas permanentes de control de zoonosis mediante vacunación periódica a toda la población canina. Llevábamos cinco años sin conocer un solo caso de rabia transmitida por mordedura de perro y si hoy están ocurriendo es porque las autoridades sanitarias no cumplen su función. El centro de control de zoonosis de Santa Marta es vergonzoso, pues no tiene las mínimas medidas de bioseguridad e higiene en sus instalaciones. El almacenamiento de los biológicos es completamente antitécnico y caótico.

Cabe preguntarse: ¿Porqué tal situación no la conocen los colombianos?¿Qué dice a esto el ministro de la Protección Social? ¿Será que está muy ocupado pensando la estrategia de liquidación del Seguro Social mientras avanzamos vertiginosamente a otra tragedia como la de la fiebre amarilla hace tan solo tres años?

SERGIO ISAZA VILLA, M. D. – PED.

Presidente

Federación Médica Colombiana